lunes, 7 de octubre de 2013

Pintores tacabambinos

Víctor Antonio Becerra Llatas no sólo es un destacado profesor y abogado sino un artista del pincel y promotor cultural apasionado, empeñoso y perseverante. Su amor al arte lo ha llevado a organizar la Primera Exposición de Artistas Hijos de Tacabamba, la cual se desarrolló del 14 al 16 de setiembre, y nos ha permitido conocer la frondosa gama de pintores y cultores de la fotografía de aquella acogedora y hermosa ciudad andina.

Destacan Luis Alberto Bocanegra Gálvez, José Santos Fernández Marlo, José Fernández Herrera, Andrés Fernández Herrera, Eduardo Paredes Herrera, David Paredes Medina, Germán Paredes Medina, el mismo Víctor Becerra Llatas, Aldo Aracejo, Porfirio Chuquimango Castillo, Ronaldo Gómez Guevara.
Tacabamba es, sin duda, como suelen llamarla la “Sucursal del cielo”, por la belleza de su paisaje, su clima bondadoso y la hermosura de sus mujeres, enclavado en un valle inigualable que penosamente el crecimiento urbano y una malísima política municipal lo está dañando de modo irreversible.
Es de desear que nuestros pintores y artistas de la fotografía perennicen en sus lienzos e imágenes esos paisajes y momentos inolvidables. Y que existan promotores de la cultura como Víctor Becerra para organizar permanentemente exposiciones como ésta, llenas de pasión y amor por su tierra, algo que carecen las autoridades.

Amor y Llaga N° 504

lunes, 16 de septiembre de 2013

Manuel José Becerra Silva, nuestro héroe

Manuel José Becerra Silva no necesitó de una ley para ser nuestro héroe, su vida misma fue un acto de heroísmo desde que eligió ser maestro y entregarse por entero a la tarea de la enseñanza en los colegios de la sierra profunda del país, en los que no sólo enseñó los enigmas y maravillas de la Matemática, sino también las obligaciones y compromisos de un civismo ejemplar y militante.

   Esa probidad ciudadana y esa claridad de ideas lo condujo a asumir el vicerrectorado del Colegio San Juan y luego la alcaldía de Chota, en un periodo que las responsabilidades del cargo se cumplían con dignidad y honestidad. En esas circunstancias le cupo el honor de asumir, sin reparar en peligros e infortunios, la defensa de la patria hasta la inmolación de la vida en la infausta Guerra del Pacífico.
  Nuestro héroe civil (se le otorgó el grado de Coronel no obstante no tener formación militar) organizó el batallón Chota y marchó con 300 hombres rumbó a Lima para luchar en las batallas de San Juan y Miraflores. Retornó al norte luego de conferenciar con Andrés A. Cáceres para organizar la resistencia, hasta infligir a las huestes chilenas un derrota, quizá tardía pero valerosa, en la olvidada batalla de Cárcamo, el 18 de setiembre de 1883.
   Esta semana se cumplen 130 años de aquella efeméride gloriosa. Becerra fue asesinado en forma aleve y, pese al solitario homenaje del Congreso de la República, pareciera que la mezquina estrechez de miras de las autoridades de su pueblo le infligiera una traición mayor: el olvido.  

Amor y Llaga N° 503