martes, 4 de marzo de 2014

Condena ejemplar

El titubeo de cierta prensa local adicta a la mendicidad que inicialmente ocultó la noticia de la condena impuesta por la Sala Penal Nacional al alcalde provincial de Chota, por la fuerza de los hechos y las redes sociales se vio obligada a difundirla, con innegable nostalgia, pero posponiéndola a segunda importancia e inocultable desazón.
La condena impuesta al alcalde de Chota no es una venganza, sino una sanción impuesta por una infracción que en este caso se trata de un delito contra la administración pública, cuyos hechos ventilados en un proceso penal con las garantías que la ley otorga al procesado han concluido racionalmente en un sentencia condenatoria de 10 años de pena privativa de la libertad y otras penas accesorias.
Si bien falta que dicha sanción quede firme, es decir consentida o ejecutoriada, nada impide que se cumpla aunque se interponga recurso de nulidad. De modo que la comuna chotana tiene la obligación de proceder a suspender en el ejercicio del cargo al alcalde conforme lo establece el artículo 25 de la Ley Orgánica de Municipalidades. Ninguna artimaña puede permitirse en honor a Chota.
Condenas como la impuesta deben servir de escarmiento para aquellas autoridades que han convertido a las municipalidades en sus feudos, en los que pueden hacer y deshacer como les da la gana, apropiarse de los recursos públicos, usar testaferros, traficar, comprar regidores y comprar la conciencia de la gente con dádivas.

Una lucha frontal contra la corrupción exige jueces con coraje cuyas decisiones, como la acotada condena, nos devuelvan la dignidad.
Amor y Llaga N° 520

jueves, 13 de febrero de 2014

Amor a los chicharrones

La sabiduría popular suele reprochar a las personas cuya conducta está orientada y se mueve por intereses indignamente económicos, señalando que su “amor no es por el chancho sino por los chicharrones”. Este refrán cae como anillo al dedo en esta coyuntura política en que se ha convocado a elecciones municipales y regionales.
Concretamente, en el ámbito de nuestra provincia han surgido y resurgido algunos personajes cuyas aspiraciones en nada tienen que ver con el desarrollo de Chota o con la solución de los graves y tantos problemas heredados de las sucesivas gestiones municipales. Nada de esto es de su genuino interés.
Por el contrario, todo indica que no es el amor a Chota lo que motiva a los anunciados, propuestos o autopropuestos candidatos, sino a los buenos chicharrones económicos que se atragantarán durante cuatro años (coimas, testaferros, lavado de dinero, tráfico de influencias, propiedades mal habidas, cuentas cifradas, etc.).
Algo más de tres décadas los cargos de alcalde y regidores eran ad honorem, pues no percibían remuneración ni emolumento ni dieta alguna, así ejercían el cargo con absoluta dignidad y honradez, y con los pocos recursos que percibían las municipalidades ejecutaban obras que los herederos del sillón municipal ni siquiera los igualan.

Ahora las municipalidades cuentan con ingentes recursos (hace 12 años atrás el presupuesto de  la Municipalidad de Chota no pasaba de 6 millones de nuevos soles anuales, hoy sobrepasa los 35 millones), las autoridades municipales perciben sueldo y dietas; aun así, como se oye en la calle, no hacen  nada y roban. Sabroso amor a los chicharrones.
Amor y Llaga N° 519