lunes, 29 de diciembre de 2014

¡Feliz navidad!

Quizá la ocasión no es propicia para hablar de hechos desagradables, indignantes y funestos que han convertido a nuestra tierra en tierra de nadie, donde la ciudad es un caos, donde la autoridad ha renunciado a la sobriedad, honestidad y decencia en el cumplimiento de su deber público, y donde los ciudadanos han perdido su capacidad de indignación.
Nuestros pueblos parecen, si vale la expresión, olvidados de Dios, pero no sólo olvidados, sino además castigados. Cuatro años perdidos. Los alcaldes y funcionarios sectoriales que han hecho de las suyas con los dineros públicos, envueltos en graves denuncias de corrupción, se van impunes con su corte de incondicionales y testaferros con los bolsillos llenos.
Los ciudadanos con su actitud pusilánime, pasiva y hasta pordiosera, han contribuido a fortalecer esa cultura de la impunidad, tan nociva para la democracia y corrosiva de la institucionalidad. Y la juventud, otrora abanderada de las luchas, ha tomado el camino fácil de cerrar los ojos ante la realidad.

Pero no todo está perdido. Aún en la derrota más desastrosa, en la caída más honda, en el golpe más duro, en el infortunio más cruel, pervive una gran reserva de moral, de humor y de amor de los cuales sacar fuerzas para luchar contra el oprobio. Y como escribe el gran narrador Eduardo González Viaña: “con penas y todo siempre somos felices”. ¡Feliz navidad!
Semanario Amor y Llaga N° 553

Ni cómplices ni comparsas

Se está cerrando un periodo oscuro y nefasto de nuestra historia, pero nada augura que el que viene será diferente. Todo indica que un continuismo agravado y remozado, corregido y aumentado, de las sucesivas gestiones municipales va a instaurarse nuevamente si es que lo seguimos permitiendo con nuestra complacencia.
Este año ha sido particularmente funesto, vergonzoso y hediondo. El diez de febrero la Sala Penal Nacional condenó al alcalde de Chota, quien con la vista gorda de la policía estuvo nueve meses prófugo de la justicia, hasta que una sala suprema declaró nula la sentencia y ordenó nuevo juicio, lamentablemente tarde para sus intereses, ya que el antedicho no alcanzó a postular a la reelección.
Vinieron las elecciones municipales con los resultados que todos ya conocemos, tras una campaña millonaria, que luego será cobrada y pagada con recursos públicos con testaferros, licitaciones amañadas, sobrevaloración de adquisiciones y obras, y no solo con la complacencia de la población sino además con la inoperancia de las autoridades.
El pueblo chotano y sus organizaciones de base que aún no han sido contaminadas de indignidad, no pueden convertirse en cómplices ni comparsas de la gangrena de la corrupción que está corroyendo nuestro país. Ni cómplices ni comparsas de autoridades indignas, sea cual sea el color o la bandera política que abrazaren.
Pues, por ello, estar vigilantes y en alerta constante es un deber que los ciudadanos dignos no debemos renunciar. 
Semanario Amor y Llaga N° 552