domingo, 11 de agosto de 2013

UNACH en su momento inaugural

El tan esperado examen de admisión de la Universidad Nacional Autónoma de Chota es ahora una realidad y un paso importante y obligado para la institucionalización de lo que debe ser nuestra primera casa de estudios superiores. Su primer examen de admisión que posibilitará el ingreso de la primera generación de estudiantes a sus cinco carreras universitarias.

Este nuevo paso en el largo camino que tiene que dar la UNACH para alcanzar la acreditación necesaria y el prestigio requerido debe ser absolutamente transparente y riguroso, que no exista una sombra de irregularidades que apañen el proceso en este momento inaugural, pues la expectativa generada en la juventud, debe ser retribuida con honestidad y transparencia, valores que carecen lamentablemente nuestras instituciones.

"La universidad -dice Salomón Lerner- es en cierta forma el espacio de construcción de la conciencia crítica de una sociedad. Una de las grandes tareas de la institución universitaria es pensar el país, sus estructuras e instituciones, las ideas desde las cuales se organizó como tal, los valores que movilizan a sus miembros."

En estas tareas inaugurales deben establecerse las bases firmes, sólidas y perdurables de una universidad nueva, diferente, prestigiada, plural, democrática, honesta, que contribuya inaplazablemente al logro del fin esencial de la universidad y a la formación profesional de sus estudiantes como ciudadanos íntegros que en buena medida es que lo que necesitamos.

Amor y Llaga N° 498

martes, 30 de julio de 2013

La tumba más larga

“La tumba más larga es la tumba más sombría que espera a las ciento treinta familias que han quedado”. Con estas palabras, la Parroquia Todos los Santos de Chota expresó su solidaridad, preocupación y protesta contra la matanza de seis humildes campesinos que cobarde y alevosamente se produjo el 1 de agosto de 1979, en La Colpa, entonces jurisdicción del distrito de Paccha, hoy parte de Chalamarca.

Aquella fecha infausta y trágica cayeron: Rogelio Ayay Lumba, Jorge Guevara Miranda, Juan Ayay Vásquez, Francisco Rojas Herrera, Silvestre Marín Cortez y Umbelinda Estela Edquén, quien se encontraba en avanzado estado de gestación. La insania y ferocidad de la policía de asalto, bajo el mando del capitán Hugo Caldas Malpica, ocasionó además una treintena de campesinos, hombres, mujeres, niños y ancianos heridos gravemente, como Martín Rojas que fue pateado, golpeado, desnudado, abaleado y arrastrado hasta el camión, donde fue conducido agonizante al hospital de Chota.
Por qué ese ensañamiento contra los indefensos campesinos que lo único que reclamaban era un pedazo de tierra para cultivarla, cuando existían más de 1500 hectáreas ociosas en manos de un grupo de cooperativistas de la CAP Namoyoc-Colpa. El criminal desalojo, como se señaló en su momento, sólo fue producto de una orden superior del gobierno militar de Morales Bermúdez.
Ese execrable hecho, impulsó un categórico pronunciamiento de la Prelatura  de Chota suscrito por el monseñor José Arana Berruete y once sacerdotes, tal documento concluye: “Al hacer público este pronunciamiento sólo queremos hacer oír el grito del pueblo que sufre y que demanda, justicia, libertad, respeto de los derechos fundamentales del hombre”.

Han transcurrido 34 años y es otra de las tantas matanzas y violaciones a los derechos humanos que ha quedado impune, pero jamás olvidada.

Amor y Llaga N° 497