miércoles, 9 de enero de 2013

Historia, memoria e identidad



La gesta emancipadora a la que se adhirió el pueblo chotano y aportó no sólo con hombres y vidas sino también con dinero, colectas de plata, diamantes y piezas de oro, como lo documenta el historiador Segundo L. Rojas Gasco, fue un hecho apenas conocido en los predios intelectuales interesados en nuestra historia e identidad y comprometidos con la inagotable lucha de Chota por su desarrollo.
Desde las primeras referencias efectuadas por el Dr. Francisco Cadenillas Gálvez, no obstante que su tesis de 1937 recién fue publicada en formato de libro en 1991, y del Dr. Jorge Berríos Alarcón en su libro “Monografía Histórica de Chota” (ediciones de 1967 y 1985), pese a sus coincidencias, discrepancias y rectificaciones en cuanto a la fecha, abrieron un camino para la investigación histórica que concluyó con la firme y fundamentada  sustentación formulada en 1983 por Rojas Gasco, esto es: la proclamación de la independencia de Chota tuvo lugar el 12 de enero de 1821. 
Siguiendo esa ruta, reiteradamente se propuso que tal acontecimiento fuera celebrado, estudiado y difundido como corresponde. No como un simple recuerdo de un hecho histórico, sino como un ejercicio permanente de memoria histórica que contribuyera al conocimiento de nuestro pasado, a su valoración objetiva y a su conmemoración, para reforzar nuestra identidad y recuperar la dignidad del alma chotana, hoy maltratada y dañada por autoridades infames, moralmente torcidas y políticamente retorcidas.  
La niñez y la juventud chotanas, los hombres y mujeres libres, son los llamados a que esta celebración, instituida desde el año 2005, no sea algo así como un saludo a la bandera. Debe ser la reafirmación del compromiso de luchar por la dignidad de Chota y la obligación de trabajar honestamente por su grandeza y prosperidad. 


Amor y Llaga N° 478

martes, 1 de enero de 2013

Sin pena ni gloria



Ha transcurrido otro año más y la gestión del señor Julón es una lástima. Realmente una lástima, no por él naturalmente, sino por el pueblo de Chota que soporta tamaña indigencia moral de sus autoridades, incapacidad en grado de extrema ineptitud e infestada de corrupción. Se creyó ingenuamente que con los nuevos funcionarios ediles las cosas iban a cambiar, pero han demostrado no ser más que simples administradores del caos y el desgobierno.
Escándalo tras escándalo y un presupuesto de más de 31 millones de soles mal gastados (recordemos que hace diez años atrás el presupuesto municipal de Chota no superaba los seis millones de soles), sin planes ni proyectos de inversión, ni obras ejecutadas que incidan en un auténtico desarrollo económico, social, educativo y cultural de nuestra provincia.
Se tiene por el contrario un incontrolable gasto corriente con una planilla abultada para el pago de trabajadores que en las tres gestiones últimas se ha incrementado impunemente a suerte de clientelismo político. No hay dinero para obras pero sí para comprar periodistas y medios de comunicación. Veamos, por ejemplo, un contrato por servicio específico donde la municipalidad contrata los servicios de publicidad y animación a un conocido locutor de una emisora local, por el monto de S/. 1,800 mensuales.
Chota no merece este maltrato. Sin embargo llama la atención que el pueblo chotano soporte pasivamente esta afrenta a su dignidad, a su historia, a su afamado carácter de rebelde y libertario. ¿Es que ya no hay chotanos dignos, valientes y aguerridos? ¿O es que la gangrena de la hibridez y la indiferencia ha carcomido el espíritu chotano? 
Amor y Llaga N° 477