viernes, 2 de noviembre de 2012

Chota: pasado, presente y futuro (III)


Se ha reseñado, a grandes rasgos, algunos momentos simbólicos de nuestra historia con el propósito de motivar su estudio y difusión, y contribuir a la formación y afirmación de nuestra conciencia histórica e identidad cultural. Parodiando las palabras del historiador francés Jacques Le Goff: “Una [Chota] sin historia sería huérfana y desdichada”. Y añade: “Hay que conocer todo el pasado con una perspectiva de futuro”. Invocación que asumimos.
Chota para nosotros no sólo es un pueblo, es una manera de ser, viviente, palpitante; es pasión y sentimiento, es sueño y esperanza. El auténtico espíritu chotano se ha forjado y perfilado en grandes luchas por la libertad (Pedro Tantallacta en 1777 e Inocencio Consanchillón en 1821), por la educación y el progreso (Osores, 1861), en la defensa de la patria (Becerra, 1882), contra la opresión y la tiranía (Benel, 1924), por la justicia y la dignidad (Rondas Campesinas, 1976).
No debemos, sin embargo, quedarnos anclados exaltando un pasado glorioso. Esos momentos cumbres y grandes íconos de nuestra historia debemos valorarlos en lo que representan, respetarlos en lo que significan y seguirlos en lo que nos enseñan. Pero nuestro orgullo sería pleno cuando tengamos una Chota material y espiritualmente, moderna, próspera y desarrollada.
Lograr estas metas significa recuperar el espíritu chotano, el alma chotana, la identidad chotana, la dignidad chotana. No debemos permitir que advenedizos y oportunistas movidos por el corrosivo afán de lucro se comporten como felipillos, traicionando la fe y la esperanza de un pueblo, sus aspiraciones de bienestar y progreso. La generosidad, la laboriosidad y la rebeldía está en el sustrato del ser chotano. Hagámosle honor para construir hoy el futuro de Chota.  
Amor y Llaga N° 470

Chota: pasado, presente y futuro (II)


Los chotanos somos sucesores de dos grandes vertientes: la autóctona que viene desde el Hombre de Pongoya, Pacopampa, Sangache, Chotmarca, Chetilla, Condorcaga, Andasmayllu, Acunta, en fin, la telúrica tradición andina que ha sublimado el espíritu y nos ha dado una idiosincrasia especial que se expresa en el carácter generoso, laborioso, rebelde y libertario.
Junto a ello, a partir de la llegada de los españoles con su legado de lengua, religión, usos y costumbres, se produce un sincretismo con la tradición andina muy peculiar, a través de un proceso, a veces, paulatino y paciente y, otras veces, de modo violento e indignante. Así ha venido configurándose nuestra identidad.
La propia lucha por la independencia y el acto patriótico de su declaración el 12 de enero de 1821, fue un hecho de significación y simbolismo notables: Un alcalde indio, don Inocencio Consanchillón, lideró la gesta libertaria secundado por familias de descendientes españoles: Arnao, Osores, Orrego. Momento cumbre de la fusión de dos vertientes culturales para construir un destino común: Chota. 
Desde entonces nuestra historia adquiere otro cariz. La línea del tiempo que comprende el intermedio entre la lucha por la independencia (1821) y la resistencia y defensa de la patria (1882), está marcada por acontecimientos de orden institucional, educativo, cultural y económico, como parte de la búsqueda de progreso y bienestar, ideal que  constituye una constante en el espíritu chotano.
Amor y Llaga N° 470