lunes, 23 de mayo de 2011

Fudip, nuevo periodo


No hay duda que las reivindicaciones populares se conquistan tras un proceso de unidad, organización y lucha permanente. La unidad es fundamental. Todas las personas, instituciones y gremios comprometidos en un reclamo, deponiendo comprensibles diferencias de opción política o ideológica, deben concurrir a gestar, desarrollar, fortalecer y consolidar la necesaria unidad para el logro de una aspiración social.

Pero la unidad no es suficiente sin una organización que estructure y configure orgánicamente a las multitudes. Esa organización supone un cuadro de dirigentes capaces de conducir y dar fisonomía y perspectiva a los reclamos. Supone, también, reglas democráticas para la elección de sus dirigentes, quienes son los portaestandartes de las reclamaciones. Sin una organización sólida, los reclamos más justos pierden su razón de ser o son postergados.

A la unidad y organización hay que añadir la lucha, es decir el combate firme por una causa justa. Un reclamo empieza por una necesidad social que adolece a una comunidad, a un sector social o un pueblo. Pasa por las solicitudes y memoriales ante las entidades estatales. Se formaliza en plataformas de lucha y se convierte en un torrente cuando aquella es vital para el desarrollo humano y social de nuestros pueblos.

El Fudip cuenta ahora con nueva directiva, ¿qué esperamos de sus integrantes? Que asuman la responsabilidad para los que han sido elegidos y se coloquen al frente de las reclamaciones, exigencias y aspiraciones sociales de Chota y no a la cola de éstas, como ha ocurrido en la última década. Los nuevos dirigentes tienen que ser capaces de construir la unidad, reestructurar la organización y conducir la lucha del pueblo chotano.

Amor y Llaga N° 414

sábado, 14 de mayo de 2011

San Juan en la historia


Este día (15 de mayo) será memorable. No sólo para quienes pasamos por las aulas de nuestro viejo y querido colegio San Juan, sino también para el pueblo chotano en su conjunto. Pocas son las instituciones que tienen tan ganada trascendencia histórica. Es por ello, que la celebración del sesquicentenario de su fundación convoca sentimientos, pasiones, reflexiones, inteligencias y esfuerzos, pese a cierta malhadada indiferencia de sectores aislados, díscolos y aviesos de su profesorado.

La historia del colegio San Juan está tan consustanciada con la de Chota que comúnmente se dice “San Juan es Chota y Chota es San Juan”. Efectivamente, la misma creación del colegio, a iniciativa del ilustre chotano y prestigioso político, don José Manuel Osores Cuervo, es ya un acontecimiento que marcó la historia de Chota.

Desde entonces “decenas de generaciones juveniles que acrisolaron su carácter en las viejas aulas del San Juan” –como señala Gilberto Vigil Cadenillas– forjaron, a lo largo de siglo y medio, los grandes ideales de la patria, la libertad y la soberanía, y se inmolaron con valor defendiendo la justicia social, la dignidad humana y el honor nacional.

Esta morada del saber, esta morada de la ciencia, la cultura y el arte, esta morada de la libertad y la dignidad, es algo más que sanjuanistas, sus aulas y sus profesores. Es la memoria histórica de Chota, es la síntesis de 150 años de vida; pero, a su vez, es el sueño de un futuro mejor, el futuro de luz y verdad, que la educación debe fraguar en cada estudiante y hacer de él un ciudadano libre, justo y digno.

Amor y LLaga N° 413