sábado, 12 de marzo de 2011

Sesquicentenario a la vista


Este año en Chota es el de los grandes aniversarios educativos: Colegio Nacional San Juan (15 de mayo), Colegio Sagrado Corazón (1 de junio) e ISEP Nuestra Señora de Chota (19 de setiembre). A los que hay que añadir el aniversario de los colegios San Lorenzo de Llama, Ezequiel Sánchez Guerrero de Huambos y el colegio Tacabamba del distrito del mismo nombre. El primero (San Juan) 150 años y los siguientes 50 años.

Por el contexto histórico, social, educativo y cultural el que más convoca y trasciende es, sin ningún ánimo discriminatorio, el sesquicentenario del Colegio Nacional (“Institución Educativa”) San Juan. Pues su creación no se dio por una simple resolución administrativa, sino que fue el resultado de la ardua lucha del pueblo chotano y sus gestores que desde los albores de la república no cejaron en su exigencia hasta coronar con la dación de la ley de creación, iniciativa del Dr. Manuel José Osores Cuervo, un epónimo chotano.

Sin embargo, esa rica historia que se enlaza con la misma historia de Chota no encuentra hoy a nuestra alma mater en la mejor de las posiciones. Ello se debe a muchos factores: el deterioro y la crisis de la educación nacional, la falta de vocación magisterial, la incapacidad administrativa, la moral descartable de los profesores, la sobrepoblación estudiantil, etc.

Se ha gestionado la inclusión de San Juan en la lista de 26 colegios emblemáticos del país y así conseguir recursos para mejorar su infraestructura, ¡ENHORABUENA!, (pero el gobierno olvida que 90 mil colegios no tienen atención (León Trahtemberg dixit). No obstante ese logro, nuestro colegio merece, sobre todo, alcanzar esa categoría en el proceso pedagógico. Objetivo este que necesita de mayor exigencia, esfuerzo, entrega, calidad y honradez de sus estamentos docente y administrativo. Sólo así tendría sentido celebrar con creces el sesquicentenario de su creación.

lunes, 7 de marzo de 2011

El año escolar


“Inconvenientes y ausentismo en el inicio el año escolar”, “Institución educativa inicia el año escolar con déficit de profesores”, “Padres de familia toman local de colegio por irregularidades del director”. Estos son algunos de los preocupantes, tristes y lamentables titulares al iniciar el nuevo año lectivo. Y no se trata de simples hechos aislados, sino de expresiones del indignante deterioro y abandono de la educación nacional.

Mientras esto ocurre año tras año, los gobernantes se llenan la boca con frases huecas, desprovistas de contenido e incontrastables con la dura realidad. La burocracia educativa se burocratiza cada día más, como si el fin de la política educativa fuera la parte administrativa en sí misma y no la formación de millones de niños y jóvenes.

Políticas efectistas, distractivas y coyunturales, dictadas para las inauguraciones y los aplausos, para la televisión, la radio y la prensa adictas al franeleo (a cambio reciben los millones en publicidad estatal y el perro muerto tributario). En fin, todo, menos un proyecto educativo nacional que verdaderamente encare los problemas fundamentales de la educación.

Pero es preciso también señalar con sinceridad y desapasionamiento, la escasez de auténticos maestros que asuman la labor educativa con verdadera entrega, dignidad y vocación. Cuando los maestros dejan de ser tales para convertirse en “profes” o como se dice hoy con cierto eufemismo cantinflesco, en facilitadores, es que la educación ha dejado de ser también una labor esencial, digna y trascendente para convertirla en una vulgar mercancía.

Amor y Llaga N° 406