sábado, 11 de septiembre de 2010

Debates versus barrumbada

Probablemente el panel fórum promovido por el Instituto Superior de Educación Pública Nuestra Señora de Chota, entre los candidatos a la alcaldía provincial, nos ilustre sobre los mejores planes de gobierno, las iniciativas de gestión municipal más importantes, o los candidatos más capacitados y aptos para gobernar Chota. Si este certamen fuera la forma y el momento decisivos, sabríamos por quién votar.

Ocurre, que mientras los candidatos exponen, muchos a duras penas, sus propuestas y planes de gobierno, y se pretende con el debate generar una sana y meditada convicción política para votar; la campaña electoral, en cambio, nos deja una estela de impudicia, cinismo y un agravio a la conciencia y dignidad de los electores: la barrumbada de dos o tres potentados (¿?) candidatos.

La barrumbada, es decir el gasto excesivo hecho con jactancia, con insolencia y vanidad, que ciertos candidatos están haciendo gala, no para ganar electores conscientes, sino para comprar y envilecer conciencias, no sólo contradice la más elemental lógica, o la proyección matemática de sus ingresos y egresos, sino todo sentido sensato y honesto y, sobre todo, el sustento moral de una campaña política.

A esos candidatos no les importa deformar la competencia democrática, distorsionar la finalidad de las elecciones o quebrantar los principios democráticos. Sólo les importa, ganar (en mejores palabras “tomar el poder”) a como dé lugar, para convertir a los municipios en un suculento botín, en el que usando artimañas y testaferros, primero se recobran los gastos de campaña y luego lo usan como fuente de enriquecimiento ilícito (lavado de activos, peculado, robo, corrupción).

La historia real y reciente nos revela cuánto hay que luchar contra esa corrupción que tiene la forma de inocentes y angelicales candidatos.

sábado, 28 de agosto de 2010

Ominosa afrenta a las madres

Los candidatos apuran planes y estrategias para ganar más votantes a su favor, algunos en forma muy modesta, y otros, en cambio, apelando a los recursos más tramposos, prohibidos por la ley electoral, pero permitidos por la fuerza del dinero, la mala memoria y la sinrazón.

Mientras esto ocurre en una suerte de febril y desigual competencia, nadie, mejor dicho ningún candidato, abre la boca por lo menos para cuestionar esa vergonzante afrenta a la dignidad de las madres de distritos como Chimbán.

Una noticia solitaria revela que las madres de ese distrito, arriesgando su vida, cruzan el río sujetadas a una cuerda para cobrar los cien soles del Programa Juntos. No se trata de una cifra insignificante, sino de 577 madres “beneficiadas” por ese programa. Triste y humillante realidad.

Nos descubre además de la ominosa afrenta, las tremendas brechas económicas, sociales y culturales, la pobreza, el abandono y la necesidad en que se encuentran no sólo esas madres, sino poblaciones enteras, a las que no llega acaso una ridícula migaja del tan pregonado crecimiento económico, diseñado para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

Los candidatos mostrando su cinismo más procaz e insolente, mostrarán sus mejores sonrisas, saludarán a todos y se llenarán la boca de palabras, promesas, ofrecimientos, juramentos, de exaltadas expresiones de amor y hermandad, que quedarán en el absoluto olvido una vez culminadas las elecciones y elegido algún salteador de las cajas públicas.

Y humildes madres como las de Chimbán se habrán multiplicado para cobrar cien soles.

Amor y llaga N° 388