domingo, 18 de julio de 2010

Para todos los usos y gustos

Comentando en nuestras tertulias con los editores de este semanario sobre la composición de las listas de candidatos, la calidad de éstos y el inusitado amor por Chota que suelen argumentar, nos ha sorprendido la cantidad de apóstatas y tránsfugas que han salido a exhibición.

Este fenómeno, por supuesto, no es nuevo en el país, menos en Chota. Aquí quien lo inauguró de modo chapucero fue precisamente uno de los ex alcaldes, quien además instituyó un cuestionado estilo de trabajo asistencialista e improvisado, sin planes ni programas de gobierno.

Apóstatas y tránsfugas han existido siempre, pero lo que estamos constatando ahora es la forma tan vergonzante e indigna de justificar esos desatinos y cambios bruscos. Sostienen, unos en su ingenuo infantilismo y otros en su desesperada ambición, que es para trabajar por Chota.

Con muy honrosas excepciones hay candidatos por lo menos respetables. Hay otros, en cambio, que no han saldado cuentas con la justicia y pretenden volver dizque para resarcir los daños que ocasionaron al pueblo chotano con el flagrante desacierto e ineptitud de su gestión.

Hay desencaminados que en su momento atinaron a denunciar la incapacidad, la corrupción y el saqueo municipal de los que ahora les cobijan. Hay también espontáneos que entran a la contienda electoral como quien se mete al ruedo de una corrida bufa: para hacer el hazmerreir.

En fin, hay para todos los usos y gustos. Sólo deseamos que los electores ejerzan de manera consciente, libre y voluntaria su derecho a votar por aquellos que realmente dignifiquen y prestigien la Política, y que su voto sea por la Dignidad de Chota.
Amor y Llaga N° 383

domingo, 11 de julio de 2010

La hijoputez de los políticos: candidaturas que deshonran

Parafraseando a José Ingenieros y contemporizando su pensamiento a nuestra realidad, es preciso decir que los políticos sin derrotero moral son nocivos para la sociedad. Son el sumun de la deshonra, la miseria moral justificada con artificios, la venalidad personificada.

Esta disquisición no es más que una constatación, tal vez mínima, de la inmensa podredumbre moral que los envuelve. Se han convertido en mercancías vendibles y comprables a precio contante y sonante, a costa de su deshonra.

Los españoles han acuñado las palabras hijoputa e hijoputez que la Real Academia de la Lengua Española aún no las ha recogido en su diccionario, pese a que son de uso tan común en la península ibérica.

Esas voces resumen todo lo ruin, lo sórdido, lo miserable, lo vil, lo bajo, lo indigno, lo infame, lo abyecto, lo pérfido, lo mezquino y lo despreciable que puede llegar a ser moralmente una persona, particularmente los políticos, y para decir específicamente en el caso de Chota, de ciertos candidatos.

Qué honor pueden tener y qué ejemplo para la juventud y la sociedad pueden ofrecer los políticos y candidatos sin ningún respeto por sí mismo, quienes en cada elección empeñan su conciencia y pretenden justificarla con banalidades, que no las creen ni ellos mismos.

Este artículo es a propósito del ejercicio de autoeliminación moral, de autoeutanasia como dirían los abogados, respecto a aquellos candidatos que nuevamente han vendido su alma al diablo.
Amor y Llaga N° 382